Amor... ¡estoy embarazada! ─ La noticia <3
- 15 mar 2017
- 2 Min. de lectura
Tengo claro el recuerdo de la sensación de intriga y de ilusión con la que un viernes por la noche me acerqué a una farmacia a preguntar por un test de embarazo.... Yo tenía mis sospechas ─y varios días de retraso─ desde hace ya algún tiempito, pero a mí me repetía: "Ya te va a venir...", "No estás embarazada...", "Ya has tenido estos 'síntomas' antes...", en fin...

Horas atrás había salido el tema en una conversación entre mi mamá, mi hermana y una buena amiga, ésta última, completamente emocionada, sugirió ir a comprar un test y hacerme la prueba en ese preciso instante… “¡Vamos, está 7 soles no más! Lo hacemos ya, ya.”, decía sin ocultar su ánimo. Me negué, pues tenía claro que si alguien ─aparte de mí─ debía conocer el resultado primero, ¡definitivamente era Ronald! Pero la duda, y sobre todo las ganas, ya habían quedado sembradas.
Esa noche compré un test, me animé cuando supe lo barato que costaban esas cosas, ¡pero aguardé! Me sugirieron hacer la prueba con la primera orina de la mañana, así que aquella noche sólo fui a dormir con la esperanza de que pronto amaneciera… ¡desperté! y, como ladrón que no quiere ser descubierto, caminé de puntitas al baño con la prueba y el celular (para hacerme de luz). Grande fue mi sorpresa al descubrir que no era de mañana como yo pensaba, ¡sólo había dormido un par de horas!, el celular marcaba 1:40 y tantos de la madrugada.

Ya no podía esperar más… ¡las ansías me comerían! ─y más aún las ganas de hacer pipí─, leí rápidamente las instrucciones que ponía la cajita y pues ya… hice lo que debía hacer. Se suponía que debía esperar unos minutos por el resultado, pero una de las rayitas marcó súper pronto, tanto, que creí que era la de “control”, pero no… cuando marcó la segunda rayita me emocioné bastante, no puedo describir con palabras todo lo que pasó por mi cabeza en aquel instante, pero la sonrisa no me cabía en el rostro. Me acerqué a ver bien, bien, BIEN los resultados y, de hecho, la rayita que había marcado primero y muy fuerte era la del “positivo”, la de control marcó luego, luego, pero no tanto como la anterior. Respiré… tiré todo a la basura, menos la tirita de la prueba ─lógicamente─, me lavé las manos y volví a la cama.

"Amor...", repetía mientras tocaba suavemente el hombro de mi esposo a las 2 de la mañana, "Amor..." una vez más, hasta que le noté consciente... "¡estoy embarazada!" Debí haber capturado ese momento en vídeo, o al menos haber sacado una fotografía de la expresión de asombro, intriga, duda y emoción que reflejaba el rostro de mi gordo. Es algo que siempre tendré conmigo, y será sólo para mí. Tuve que mostrarle la tirita con el positivo para que realmente cayera en cuenta de que no era un juego, ni un simulacro, ni nada por el estilo...
¡Y allí estábamos... empezando esta aventura; sin experiencia, ni práctica alguna, pero llenos de alegría y expectativas sin fin!
Esta historia continuará...















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